Los aceites usados son residuos líquidos procedentes de aceites lubricantes, industriales o de cocina que han perdido sus propiedades originales y ya no pueden emplearse para su función inicial. Aunque se generan en cantidades aparentemente moderadas, son un residuo muy contaminante: se estima que un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.
Bien gestionados, sin embargo, son un caso paradigmático de economía circular, ya que pueden regenerarse para producir nuevos lubricantes o transformarse en biocombustibles.
¿Qué son y qué tipos hay?
Se consideran aceites usados los lubricantes minerales, sintéticos o vegetales que, tras su uso, ya no cumplen las condiciones para los fines previstos. Se distinguen dos grandes categorías:
- Aceites industriales y lubricantes: usados en motores, engranajes, maquinaria y transformadores eléctricos. Pueden contener metales pesados, aditivos degradados e hidrocarburos peligrosos, por lo que se clasifican como residuos peligrosos.
- Aceites de cocina (domésticos y de hostelería): proceden de frituras y procesos alimentarios. Pierden calidad y pueden contener restos de alimentos, ácidos grasos oxidados y agua.
Riesgos ambientales y sanitarios
- Contaminación de agua y suelos: el vertido incontrolado en desagües o cauces crea una película que impide la oxigenación del agua y dificulta el funcionamiento de las depuradoras.
- Riesgos para la salud: el reuso de aceites de cocina degradados genera compuestos tóxicos (acroleína, hidrocarburos policíclicos aromáticos); el contacto con aceites industriales usados puede causar irritaciones y efectos tóxicos crónicos.
- Riesgo de incendio: algunos aceites industriales presentan alta inflamabilidad.
Normativa aplicable
En España
En la Unión Europea
- Directiva 2008/98/CE: establece la jerarquía de residuos y obligaciones específicas para los aceites usados.
- Reglamento (UE) 1357/2014: define las características de peligrosidad de los residuos.
- Directiva (UE) 2018/851: refuerza la economía circular y los objetivos de reciclaje.
Procesos de tratamiento y valorización
- Regeneración de aceites industriales: filtrado y eliminación de contaminantes para recuperar aceites base con los que fabricar nuevos lubricantes. Es la opción preferente según la normativa.
- Producción de biodiésel a partir de aceites vegetales usados mediante transesterificación, generando un biocombustible para el transporte sostenible.
- Valorización energética: uso como combustible en cementeras o calderas industriales tras el tratamiento adecuado.
- Codigestión de pequeñas cantidades de aceites vegetales en plantas de tratamiento de biorresiduos.
Beneficios de una gestión correcta
- Ambientales: menor contaminación hídrica y atmosférica.
- Económicos: generación de productos de valor (aceites base regenerados, biodiésel).
- Sociales: cumplimiento normativo e imagen positiva de empresas y municipios.
Retos de futuro
- Aumentar la recogida de aceite de cocina doméstico, todavía baja.
- Impulsar tecnologías de regeneración más eficientes para los aceites industriales.
- Combatir la recogida no autorizada y reforzar la trazabilidad de los residuos para certificar su origen y destino.
En definitiva, una correcta gestión de los aceites usados permite transformar un residuo altamente contaminante en un recurso valioso para la energía y la industria, alineado con los principios de la economía circular. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella ambiental y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.