Las emisiones de Alcance 4, también conocidas como emisiones evitadas, hacen referencia a las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) que se producen fuera de la cadena de valor de una empresa gracias al uso de sus productos o servicios.
A diferencia de los alcances tradicionales definidos por el GHG Protocol (1, 2 y 3), el Alcance 4 no es una categoría oficial de reporte. Sin embargo, se utiliza cada vez más para medir el impacto positivo que una organización genera en terceros, especialmente cuando desarrolla tecnologías o modelos de negocio bajos en carbono.
Por ejemplo, una empresa que desarrolla software de videoconferencias genera emisiones de Alcance 4 cuando sus clientes evitan viajes en avión para reunirse de forma presencial. Si el viaje hubiera emitido 500 kg de CO₂ y la videollamada solo 5 kg, la diferencia (495 kg) se considera emisión evitada.
El GHG Protocol clasifica las emisiones en tres categorías oficiales:
El Alcance 4, en cambio:
Mientras los Alcances 1, 2 y 3 cuantifican el impacto generado, el Alcance 4 estima el impacto evitado. Es un concepto útil pero también controvertido: nunca debe restarse del inventario total de Alcance 1, 2 y 3 y debe reportarse por separado para evitar interpretaciones engañosas sobre la neutralidad de carbono o compensaciones implícitas. Por eso a veces se asocia al greenwashing cuando se comunica sin rigor.
Aunque no sustituyen a la medición tradicional, las emisiones de Alcance 4 cumplen un papel estratégico en la transición climática.
Permiten complementar la huella de carbono mostrando la contribución a la descarbonización de los clientes, la reducción sistémica de emisiones y el impacto positivo más allá de la organización.
En mercados donde los clientes deben reducir su Alcance 3, ofrecer soluciones que disminuyan sus emisiones se convierte en un factor diferencial.
Los inversores valoran cada vez más las tecnologías habilitadoras de la transición energética, los modelos de negocio con impacto climático positivo y las soluciones alineadas con objetivos de emisiones netas cero. Aunque marcos como la CSRD no exigen reportar el Alcance 4, sí demandan transparencia y coherencia en la información climática, lo que hace clave una metodología rigurosa.
El cálculo se basa en un enfoque comparativo o de escenario base.
Hay que determinar qué tecnología o solución se utilizaría en ausencia del producto y cuál es su intensidad de emisiones.
Suele requerir un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) conforme a estándares como las normas ISO 14040 y ISO 14044, o las guías del GHG Protocol.
Las emisiones evitadas se obtienen restando las emisiones del nuevo escenario a las del escenario convencional.
Para profundizar en metodologías reconocidas puedes consultar la guía del World Business Council for Sustainable Development (2024), Guidance on Avoided Emissions, y el artículo divulgativo del World Economic Forum (2022), What are Scope 4 emissions?.
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