Las Nature-Based Solutions (NbS), o soluciones basadas en la naturaleza, son acciones dirigidas a proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados, de manera que respondan a retos sociales de forma eficaz y adaptativa, aportando al mismo tiempo beneficios para las personas y para la biodiversidad. Es la definición adoptada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y, en términos similares, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
A diferencia de la llamada infraestructura gris (hormigón, diques, canalizaciones), muchas NbS tienden a ganar eficacia con el tiempo a medida que los ecosistemas maduran, y suelen generar cobeneficios sociales y económicos difíciles de obtener con soluciones puramente técnicas.
Las NbS se utilizan para abordar simultáneamente varios desafíos ambientales. Entre sus aplicaciones más habituales destacan:
Aplican a administraciones públicas, empresas con activos expuestos a riesgos físicos del clima y del agua, gestores de infraestructuras y entidades financieras que buscan invertir en activos sostenibles. Para las empresas, las NbS pueden formar parte de su estrategia de mitigación del cambio climático y de resiliencia climática.
Para evitar el uso del término como mera etiqueta de marketing, existen marcos que aportan rigor:
Las NbS se relacionan con los sumideros de carbono y con la remoción de carbono, ya que la restauración de ecosistemas es una vía de absorción de CO2. También conectan con la compensación de emisiones y los créditos de carbono, cuando los proyectos naturales generan créditos verificados, y con la adaptación climática. Conviene no confundirlas con la mera plantación de árboles: una NbS bien diseñada exige integridad ecológica, participación de las comunidades locales y seguimiento.
Para integrar las NbS en la información de sostenibilidad, las empresas necesitan cuantificar su impacto: carbono capturado, superficie restaurada, reducción del riesgo de inundación o mejora de la disponibilidad de agua. Estas métricas pueden incorporarse a marcos de reporte como CDP o la información climática exigida por la normativa europea de sostenibilidad.
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La neutralidad climática es el equilibrio neto entre las emisiones y las absorciones de gases de efecto invernadero. Es el objetivo de la UE para 2050.
La neutralidad de carbono es el estado en que las emisiones de gases de efecto invernadero de una entidad se equilibran con la cantidad que se elimina o compensa, logrando un balance neto cero. Se alcanza reduciendo emisiones y compensando las que quedan.
Los objetivos basados en la ciencia (SBT) son metas de reducción de emisiones alineadas con la ciencia climática y el Acuerdo de París, validadas por la iniciativa SBTi.