La recogida selectiva es el sistema mediante el cual los residuos se separan en origen según su tipo y composición (envases, papel, vidrio, materia orgánica, etc.) para facilitar su posterior reutilización, reciclaje o valorización. Es la alternativa a la recogida en masa, en la que todos los residuos se mezclan en un mismo contenedor.
Constituye una pieza esencial de la economía circular: al mantener separadas las distintas fracciones, se obtienen materiales más limpios y de mayor calidad, se reduce la cantidad de residuos enviada a vertedero y se respeta la jerarquía de residuos, que prioriza la prevención, la preparación para la reutilización y el reciclaje frente a la eliminación.
El sistema más extendido es el de contenedores de colores, complementado con sistemas específicos para residuos especiales:
La normativa vigente ya exige a las entidades locales la recogida separada de varias fracciones:
En cuanto a los objetivos cuantitativos de reciclado de residuos municipales fijados por la UE y trasladados a la Ley 7/2022:
La transición hacia una recogida selectiva más eficiente se apoya en:
La recogida selectiva es el primer eslabón operativo de la economía circular: garantiza la calidad de los materiales que entran en los procesos de reciclaje, permite mantener los recursos en el ciclo productivo y reduce la extracción de materias primas vírgenes. Sin una buena separación en origen, el resto de la cadena de valorización pierde eficacia.
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