Se denominan residuos marinos a cualquier materia persistente fabricada o procesada por el ser humano que, directa o indirectamente, acaba depositada en el medio marino o en sus costas.
Aunque el plástico acapara la mayor parte de la atención mediática y científica, también son frecuentes los metales, el vidrio, las colillas de cigarrillos, los textiles sintéticos, la madera tratada e incluso objetos peligrosos como las baterías.
Los residuos llegan al mar por múltiples vías. Entre las más relevantes:
Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) From Pollution to Solution (2021), cada año llegan a los océanos en torno a 11 millones de toneladas de plástico, y entre 19 y 23 millones de toneladas de residuos plásticos acaban en el conjunto de los ecosistemas acuáticos (lagos, ríos y mares).
Los microplásticos merecen atención especial: fragmentos de menos de 5 mm procedentes de la degradación de plásticos mayores o de productos cosméticos y textiles.
Miles de especies de peces, aves, tortugas y mamíferos marinos se ven perjudicadas:
El turismo sufre el deterioro de la imagen de playas y costas, lo que reduce la afluencia y genera costes de limpieza. La pesca se ve afectada por la contaminación de los caladeros e incluso por la presencia de microplásticos en los productos comerciales.
La ingestión indirecta de microplásticos y de toxinas asociadas (ftalatos, pesticidas adheridos) a través de la cadena trófica supone un riesgo sanitario potencial todavía en investigación.
En la UE, la Directiva (UE) 2019/904 sobre la reducción del impacto de determinados productos de plástico de un solo uso (conocida como Directiva SUP) restringe o prohíbe productos plásticos desechables. En España, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular traspone esta normativa e impone restricciones al vertido y la comercialización de envases. Los ayuntamientos costeros han reforzado la vigilancia y las campañas de educación ambiental.
Asociaciones ecologistas y administraciones públicas promueven campañas para concienciar sobre el impacto de los residuos en la fauna marina y la importancia de separarlos y recogerlos adecuadamente.
La valorización de residuos marinos mediante reciclaje avanzado es una vía creciente: algunas empresas textiles desarrollan prendas con fibras recicladas de plásticos recogidos del mar. Estas iniciativas conectan la lucha contra los residuos marinos con la economía circular y la economía azul.
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