La gobernanza es el conjunto de estructuras organizativas, políticas, procedimientos y mecanismos de control con los que una empresa dirige, supervisa y rinde cuentas de sus actividades. En el contexto de la sostenibilidad, es la G de los criterios ESG (ambiental, social y de gobernanza; en español, ASG) y define quién decide, con qué información y con qué responsabilidad sobre los asuntos ambientales y sociales.
La gobernanza en sostenibilidad abarca cuestiones como la ética empresarial, la lucha contra la corrupción, la composición y diversidad de los órganos de administración, la gestión de riesgos y la transparencia. Junto con los aspectos sociales y los aspectos ambientales, forma el armazón de la sostenibilidad corporativa.
Una gobernanza sólida es lo que diferencia un compromiso real de sostenibilidad de una simple declaración de intenciones. Resulta esencial por varias razones:
La gobernanza de sostenibilidad ha pasado de ser voluntaria a estar regulada. La Directiva de información sobre sostenibilidad corporativa (CSRD) exige a las empresas describir cómo sus órganos de gobierno supervisan los asuntos de sostenibilidad. Dentro de las Normas Europeas de Información de Sostenibilidad, la norma ESRS G1 sobre conducta empresarial regula aspectos como la ética, la cultura corporativa, la lucha contra la corrupción y la gestión de las relaciones con proveedores. La gobernanza también es la base del análisis de materialidad y se solapa con la responsabilidad social corporativa (RSC).
El consejo de administración y la dirección deben asumir la sostenibilidad como prioridad, asignar recursos y fijar objetivos ambiciosos pero alcanzables. Sin implicación del máximo nivel, los compromisos rara vez se cumplen.
Muchas empresas crean un comité de sostenibilidad o designan a un responsable (por ejemplo, un Chief Sustainability Officer) y reparten responsabilidades concretas entre departamentos, evitando que la sostenibilidad quede en tierra de nadie.
Una política formal documenta el compromiso de la empresa con la medición y reducción de sus emisiones, y define el alcance, los objetivos y los plazos. Los procedimientos deben apoyarse en estándares reconocidos como el GHG Protocol, que distingue entre emisiones de alcance 1, alcance 2 y alcance 3.
Un sistema robusto de gestión de datos garantiza la integridad y la trazabilidad de la información. La verificación independiente por terceros añade credibilidad, y la empresa debe comunicar sus resultados de forma transparente, normalmente a través del informe de sostenibilidad.
Cuando la gobernanza se centra específicamente en la dimensión ecológica (gestión de recursos, emisiones, biodiversidad), se habla de gobernanza ambiental, un subconjunto cada vez más relevante dentro de la gobernanza corporativa.
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La gobernanza ambiental es el conjunto de normas, instituciones y procesos para tomar decisiones sobre el medio ambiente. En la empresa, conecta con la G de los criterios ESG: cómo se gobierna, con qué ética y transparencia, la sostenibilidad.
Los grupos de interés son las personas y organizaciones que afectan a la actividad de una empresa o se ven afectadas por ella, y su diálogo alimenta el análisis de doble materialidad.
Un informe de sostenibilidad comunica el desempeño ambiental, social y de gobernanza de una empresa. En la UE, la CSRD y los ESRS marcan qué y cómo reportar, con la huella de carbono como indicador central.