La compensación hídrica (en inglés water offsetting) es un mecanismo voluntario por el que una organización equilibra su huella hídrica residual invirtiendo en proyectos que generan beneficios equivalentes o superiores en disponibilidad, calidad y acceso al agua en otra ubicación. Su objetivo es avanzar hacia la neutralidad hídrica o el llamado water positive, un planteamiento análogo a la neutralidad de carbono pero centrado en el agua.
La compensación es el último paso: primero hay que medir y reducir el consumo propio, y solo después compensar el impacto que no se ha podido evitar.
La utilizan sobre todo empresas con un consumo de agua relevante o ubicadas en cuencas con estrés hídrico: bebidas, alimentación, textil, minería o centros de datos. Se enmarca en las estrategias de water stewardship, como las del estándar AWS (Alliance for Water Stewardship), que integran la compensación dentro de la gobernanza de la cuenca.
El reto de la compensación hídrica es que no todos los beneficios se traducen fácilmente en metros cúbicos. Para resolverlo, el World Resources Institute (WRI), junto con LimnoTech, Quantis y Valuing Nature, desarrolló la metodología VWBA (Volumetric Water Benefit Accounting), recogida en la guía de reposición del CEO Water Mandate de Naciones Unidas. La VWBA estandariza el cálculo del beneficio volumétrico de cada proyecto, de modo que la mejora en cantidad o calidad del agua pueda expresarse en un volumen comparable.
De forma simplificada, el volumen compensado se pondera por la escasez de la cuenca receptora (factores como AWARE o WSI) y por la mejora de calidad que aporta el proyecto.
La compensación hídrica se apoya en la evaluación de escasez hídrica para priorizar localizaciones y, al igual que la compensación de emisiones de carbono, exige reducir primero y compensar después con créditos de alta integridad. Bien diseñada y verificada, contribuye a la seguridad hídrica de las cuencas y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 6 y 15.
La compensación hídrica complementa, pero no sustituye, a la reducción del consumo propio. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella hídrica y de carbono y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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Cradle-to-Site (C2S) es el alcance del análisis de ciclo de vida que cubre desde la extracción de materias primas hasta la llegada del material a la obra, incluida su instalación.
El Cradle-to-Practical Completion (C2PC) es un alcance de análisis de ciclo de vida del sector construcción que cubre el carbono incorporado desde la extracción de materias primas hasta la finalización de la obra, justo antes de su ocupación.