El Índice de Seguridad Hídrica Nacional (ISHN) es un indicador compuesto que busca medir el grado de seguridad hídrica de un país, es decir, su capacidad para garantizar agua suficiente, de calidad aceptable y a un costo accesible para la población y las actividades económicas, al tiempo que se controlan los riesgos asociados al agua (sequías, inundaciones y contaminación) y se protegen los ecosistemas.
Conviene señalar, con transparencia, que no existe un único índice oficial de seguridad hídrica nacional reconocido de forma universal. La expresión “Índice de Seguridad Hídrica Nacional” describe más bien un tipo de métrica: distintos organismos internacionales, centros de investigación y autoridades del agua han propuesto índices de seguridad hídrica con metodologías diversas. En México, el concepto se trabaja sobre todo a través de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
La mayoría de los marcos para medir la seguridad hídrica (como el de ONU-Agua o el del Banco Asiático de Desarrollo) coinciden en evaluar varias dimensiones complementarias:
Un índice de seguridad hídrica combina indicadores de estas dimensiones (por ejemplo, disponibilidad de agua renovable, calidad de las masas de agua, cobertura de servicios y exposición a riesgos) en una puntuación agregada que permite comparar territorios y dar seguimiento a su evolución.
En México, la seguridad hídrica es un objetivo central de la política del agua. La CONAGUA, a través del Sistema Nacional de Información del Agua (SINA) y del Programa Nacional Hídrico, integra información sobre disponibilidad, calidad, usos del agua y estado de los acuíferos para orientar las políticas públicas. El IMTA, por su parte, ha desarrollado trabajos para construir índices de seguridad hídrica a escala estatal y municipal.
El país enfrenta retos importantes: fuerte heterogeneidad regional, estrés hídrico en el norte y el centro, sobreexplotación de acuíferos, contaminación de cuerpos de agua y elevadas pérdidas en las redes de distribución. Por eso, más que una cifra única, lo relevante es el diagnóstico por cuenca y por región hidrológica.
El ISHN se conecta con otras métricas e ideas del glosario, como el estrés hídrico, la vulnerabilidad hídrica, la resiliencia hídrica y la gobernanza hídrica. A escala de empresa, el análisis de seguridad hídrica se complementa con herramientas como el water risk assessment y la medición de la huella hídrica corporativa.
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