El término littering hace referencia al abandono de residuos en espacios públicos como calles, playas, riberas de ríos, parques o entornos naturales. Es un problema ambiental, social y económico de gran magnitud, vinculado en buena parte a envases y plásticos de un solo uso.
El littering no solo degrada el paisaje: también provoca contaminación de suelos y aguas, daños a la fauna y emisiones cuando los residuos se queman, además de elevados costes municipales de limpieza. En España se estima que supone cientos de millones de euros al año en servicios de limpieza urbana y recogida de residuos dispersos.
La Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular aborda el littering como abandono de residuos en el medio ambiente y establece obligaciones específicas para productores y consumidores.
El littering se diferencia de otros tipos de vertido porque consiste principalmente en residuos pequeños y dispersos generados en el consumo cotidiano: colillas, envases, bolsas, envoltorios o latas. Se distingue así del vertido incontrolado de mayores volúmenes.
El littering es la antítesis de la economía circular, ya que los residuos abandonados no entran en ningún ciclo de valorización y rompen la jerarquía de residuos. Combatirlo significa recuperar materiales, evitar desperdicios y reducir el impacto ambiental, empezando por la prevención de residuos.
Medidas como el SDDR, el reciclaje de colillas o la valorización de envases ayudan a transformar un problema de abandono en una oportunidad de circularidad.
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Los lixiviados son líquidos contaminantes que se forman cuando el agua percola a través de los residuos. Su recogida y tratamiento son obligatorios para proteger suelos y aguas.
Los lodos de depuradora son el residuo semisólido que generan las EDAR al tratar las aguas residuales. Bien gestionados, pueden valorizarse como fertilizante, energía o material.
Partículas sólidas o líquidas en suspensión clasificadas por su diámetro, con efectos en la salud respiratoria y cardiovascular y valores de referencia fijados por la OMS y la UE.