Al hacer nuestras actividades diarias, emitimos a la atmósfera cierta cantidad de gases que afectan de manera negativa nuestro planeta. Estos gases, que se conocen como “gases de efecto invernadero”, son los que ayudan a regular la temperatura de nuestro planeta, sin ellos todo fuera extremadamente frío.

Sin embargo, el problema de esto radica en la cantidad de gases, pues si es mucho, entonces el planeta se calienta más de lo normal. Es por esto que es de mucha importancia crear conciencia acerca de la huella de carbono que vamos dejando diariamente.

Esto mismo sucede con las empresas, pero, como es obvio, a una escala mayor. La misión que se les ha presentado a las industrias es reducir su huella de carbono hasta llegar al nivel de cero emisiones, si es posible.

Para esto, es necesario aplicar ciertas medidas que nos ayudarán a alcanzar la meta trazada. En este camino, lo primero sería conocer a detalle todo lo referente a este tema y luego poder accionar para lograr soluciones adecuadas para cada caso, pues no todas las empresas son iguales. 

Implementar medidas de reducción de huella de carbono en las empresas no es algo que sea imposible de lograr. Además, nuestro planeta nos lo agradecerá. 

¿Qué es la huella de carbono?

Sabiendo ahora la importancia que tiene este tema, lo siguiente es saber qué tantos gases de efecto invernadero estamos emitiendo. Es aquí cuando la huella de carbono cobra sentido, pues se trata de una herramienta con la cual podemos medir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de diferentes actividades y productos. 

Es importante recalcar que esta herramienta no solo nos permite calcular los datos de los gases liberados, ya sea de manera directa o no, al medio ambiente, sino que nos ayudará también a saber cuál es la estrategia que debemos implementar para bajar las emisiones.

Podemos, no solo conocer los niveles del dióxido de carbono que liberamos, sino también de otros gases como el óxido nitroso y el metano. Estos tres, junto a otros gases, son los causantes del conocido efecto invernadero, por lo cual es importante poder medir cuántos de estos gases se emiten para así aplicar soluciones.

Sin embargo, no todas las huellas de carbono son iguales, pues cada medición tiene características especiales. Estas van de acuerdo a los gases que se emitan, el tiempo y la cantidad. Conocer qué tipo de huella de carbono emites en tu hogar o empresa es fundamental para la aplicación correcta de las medidas necesarias para bajar el registro de gases de efecto invernadero emitidos.

Tipos de huellas de carbono

Hasta el momento se han establecido varios tipos de huellas de carbono, esta clasificación toma en cuenta características específicas que facilitan el trabajo de evaluación y de las soluciones a aplicar según cada caso. Podemos decir entonces que los principales tipos de huellas de carbono son los siguientes.

Huella de carbono personal

Este tipo de huella de carbono es la que dejamos todos los seres humanos al desempeñar nuestras actividades diarias. Con actividades como poner una carga en la lavadora, ver TV o salir en nuestro auto a dar un paseo, ahí estamos liberando gases de efecto invernadero que, sumados a los que emiten de las demás personas, causan un daño en nuestro ambiente. Es por esto que es necesario implementar medidas para bajar nuestra huella de carbono y ayudar al planeta a mejorar. 

Huella de carbono de productos

Los productos que utilizamos en nuestra vida diaria o como materia prima en las empresas, están emitiendo gases de efecto invernadero, incluso antes de convertirse en el producto final. Además, luego de ser utilizado, en su proceso de reciclaje o cuando se transforma ya en residuo, ahí hay una huella de carbono importante que no podemos pasar por alto. 

Huella de carbono de eventos 

En este caso nos referimos a los eventos específicos que se pueden realizar en nuestras ciudades, por ejemplo conciertos, eventos deportivos y más. Hay que tomar en cuenta que para estas actividades se usan transportes, productos antes y durante el evento y también los desechos que quedan luego de que todo termina. Es importante poder medir la huella de carbono para así reducirlas al mínimo y no dañar nuestro medio ambiente.

Huella de carbono de empresas

Aquí vemos el mismo caso que se explicaba en la huella de carbono personal, pero a un nivel mucho más grande. En las empresas, al realizar tareas como el traslado de materia prima, producción, distribución y demás actividades, se emiten gases de efecto invernadero de manera directa o indirecta. La huella de carbono nos permitirá conocer la cantidad exacta de GEI liberadas al medio ambiente expresada en toneladas. Así, se podrán implementar las medidas necesarias para bajar las emisiones de manera gradual hasta alcanzar niveles menos agresivos.  

Importancia de conocer la huella de carbono 

Los gases de efecto invernadero que liberamos diariamente causan daño en nuestro planeta, pues aceleran lo que conocemos como cambio climático. El saber cuál es la huella de carbono personal o de una empresa, permitirá la reducción de la misma y, por lo tanto, minimizar el daño que podemos hacer al planeta.

En este caso, se aplicarán medidas sobre las emisiones directas, pues son las que se pueden controlar de manera más fácil. En el caso de los gases de efecto invernadero que se liberan de manera indirecta, aunque no se tenga tanto control, igual se pueden aplicar acciones para su reducción. 

En el caso de la huella de carbono de una empresa o corporación, se hace una evaluación por un tiempo prolongado, que puede ser de un año. Esto permite identificar el tipo de gases que se están liberando, así como las cantidades y en cuáles meses del año estas cifras aumentan o disminuyen.

A partir de aquí se diseñarán y aplicarán medidas específicas a cada caso hasta que la huella de carbono sea menor y, eventualmente, llegar al nivel de cero emisiones. 

¿Cómo se calcula la huella de carbono?

Al calcular la huella de carbono, lo que se busca es hacer que se tome conciencia de los gases de efecto invernadero que emitimos con nuestras acciones diarias, ya sea a modo personal, de una empresa o evento. Además de poder minimizar todas las acciones que requieran el uso de la energía eléctrica, el transporte utilizado, entre otros. 

Para hacer estas mediciones o cálculos, es necesario identificar el tipo de huella de carbono que estamos tratando, pues dependiendo de ello es el método que se aplica. Por ejemplo, en las huellas de carbono de un producto, se debe hacer un análisis a todo su ciclo de vida y así poder obtener los datos reales de cuanto GEI emite.

En cuanto a la huella de carbono de una empresa u organización, se toman en cuenta todas sus actividades y, de esta manera, se obtienen datos precisos. 

Luego de saber cuál es tu huella de carbono, lo que sigue es implementar las medidas necesarias para frenar un poco el daño que se causa al medio ambiente. Desde nuestros hogares, con acciones sencillas, podemos hacer la diferencia. Esto mismo ocurre si tenemos una empresa o corporación, siempre se puede hacer algo para mejorar. Nuestro planeta lo agradecerá.