La auditoría de carbono es el proceso de medir, cuantificar y verificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a una organización, producto, servicio o evento, expresándolas en dióxido de carbono equivalente (CO2e). Su objetivo es obtener un inventario fiable de emisiones que sirva de base para reducirlas, compensarlas y reportarlas.
A menudo se usa como sinónimo de cálculo de huella de carbono, aunque la auditoría pone el acento en la trazabilidad y la verificación de los datos: no basta con estimar, hay que poder demostrar cómo se ha llegado a cada cifra. En un contexto de exigencia regulatoria creciente, la auditoría de carbono se ha convertido en un paso imprescindible para las empresas que quieren cumplir normativas, acceder a financiación sostenible o reforzar su credibilidad.
La auditoría organiza las emisiones según los tres alcances definidos por el GHG Protocol (Greenhouse Gas Protocol), el estándar de referencia mundial para la contabilidad de emisiones:
Llevar a cabo una auditoría de carbono aporta valor en varios planos:
El proceso varía según el tamaño y la complejidad de la organización, pero suele seguir estas fases:
Se determinan los límites organizativos (qué centros y filiales se incluyen) y operativos (qué alcances y fuentes se evalúan), así como el año natural de referencia. La frontera elegida condiciona todo el resto del ejercicio.
Se reúnen los datos de actividad: consumos de combustibles y electricidad, kilómetros recorridos, compras de bienes y servicios, residuos generados, etc. La calidad de la auditoría depende directamente de la calidad de estos datos.
Cada dato de actividad se multiplica por su factor de emisión correspondiente para convertirlo en toneladas de CO2e. Los factores proceden de fuentes oficiales como las directrices del IPCC, el MITECO, DEFRA/DESNZ del Reino Unido o la Agencia Internacional de la Energía (IEA) para los factores de electricidad.
Se identifican los focos principales de emisión y se priorizan medidas de reducción. El informe resultante sirve para reportar a las partes interesadas, cumplir normativas o diseñar la estrategia climática.
En las auditorías más exigentes, una entidad acreditada verifica el inventario conforme a la norma ISO 14064: la parte 1 (ISO 14064-1:2018) fija cómo cuantificar y reportar las emisiones de la organización, y la parte 3 (ISO 14064-3) establece cómo verificarlas. Para la huella de carbono de producto se emplea además la ISO 14067.
Con los resultados se despliega un plan de acción: eficiencia energética, energías renovables, optimización logística y, para las emisiones residuales, proyectos de compensación de emisiones. Repetir la auditoría cada año permite medir el progreso.
En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella de carbono en los tres alcances del GHG Protocol y a preparar inventarios auditables. Nuestra plataforma automatiza la recopilación y clasificación de datos mediante inteligencia artificial y genera informes trazables que cumplen los estándares internacionales y facilitan la inscripción en el registro del MITECO. Descubre cómo Manglai puede ayudarte a auditar y reducir tus emisiones.
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Año de referencia frente al que se comparan las emisiones de una organización para medir el progreso de reducción y fijar objetivos creíbles.
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