El biogás de vertedero es un gas combustible que se genera de forma natural por la descomposición anaerobia (sin oxígeno) de la materia orgánica contenida en los residuos depositados en un vertedero. Captarlo es importante por una doble razón: el metano que contiene es un potente gas de efecto invernadero y, al mismo tiempo, un recurso energético renovable.
Su composición principal es metano (CH₄, entre 40 % y 60 %) y dióxido de carbono (CO₂, entre 30 % y 40 %), además de trazas de hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y sulfuro de hidrógeno (H₂S), este último tóxico y corrosivo.
La generación del biogás ocurre en cuatro fases, similares a las de la digestión anaerobia:
Para aprovechar el gas se instala una red de pozos de captación conectados a tuberías y a un sistema de aspiración que extrae el biogás de las celdas del vertedero de forma controlada. Esta desgasificación reduce el riesgo de fugas y permite conducir el gas hacia su valorización.
Aunque el vertedero controlado está en la base de la jerarquía de residuos, la captura y el aprovechamiento del biogás convierten esta instalación en una fuente renovable de energía. Así, lo que era un pasivo ambiental se transforma en un recurso dentro de la economía circular, ayudando a cerrar ciclos de materia y energía.
Captar y valorizar el biogás de vertedero reduce emisiones de metano y genera energía renovable, pero exige medir bien su impacto. En Manglai ayudamos a las empresas a calcular la huella de carbono asociada a sus residuos y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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