El calentamiento global es el aumento sostenido de la temperatura media de la superficie terrestre y oceánica desde la Revolución Industrial, provocado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Según el IPCC, el calentamiento de origen humano se sitúa en torno a 1,3 °C respecto al nivel preindustrial (1850-1900). Es el principal motor del cambio climático y altera todos los subsistemas del planeta: atmósfera, criosfera, biosfera e hidrosfera.
Conviene distinguir el calentamiento a largo plazo (media de varias décadas) de los valores de un solo año. 2024 fue el año más cálido jamás registrado y el primer año natural que superó los 1,5 °C de media respecto al periodo preindustrial; sin embargo, rebasar ese umbral un año concreto no equivale todavía a incumplir el objetivo del Acuerdo de París, que se mide como promedio de largo plazo.
La causa dominante es la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). Según Naciones Unidas, los combustibles fósiles son responsables de más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero y de casi el 90% de las emisiones de CO₂. La concentración de CO₂ atmosférico ha pasado de unas 280 ppm en la era preindustrial a más de 420 ppm en la actualidad, el nivel más alto en al menos 800.000 años. La deforestación, la industria y la ganadería intensiva completan el cuadro de causas.
Superar ciertos umbrales puede desencadenar retroalimentaciones difíciles de revertir, como la alteración de la circulación oceánica del Atlántico (AMOC), la liberación de metano del permafrost o la degradación de la Amazonia. Por eso es prioritario limitar el calentamiento lo máximo posible y mantenerlo cerca de 1,5 °C.
Frenar el calentamiento global requiere reducir las emisiones de forma drástica y acelerar la transición. Las palancas principales son:
Puedes profundizar en la mitigación del cambio climático y en la neutralidad climática.
El riesgo climático ya influye en las decisiones de inversión y financiación: cada vez se exige a las empresas planes de transición creíbles, objetivos de reducción alineados con la ciencia y una divulgación transparente de sus emisiones. Medir y reducir la huella de carbono se ha convertido en una prioridad estratégica y regulatoria.
La huella de carbono mide el total de gases de efecto invernadero emitidos directa o indirectamente por una persona, organización, producto o evento. Se expresa en toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e), una unidad que permite comparar distintos gases según su potencial de calentamiento global. Cuantificar las emisiones es el primer paso para identificar las principales fuentes y reducirlas.
El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol), desarrollado por el World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), es el estándar internacional de referencia para contabilizar emisiones y las clasifica en tres alcances:
El calentamiento global es el gran desafío de nuestra época. Las decisiones de esta década serán determinantes: aún es posible limitar el aumento de la temperatura si se reducen las emisiones de forma drástica, se acelera la transición energética y se restauran los ecosistemas.
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El cambio climático es la alteración duradera del clima causada sobre todo por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Conoce sus causas, consecuencias y cómo actuar.
Conjunto de recursos y sistemas naturales (bosques, agua, suelo, biodiversidad, océanos, atmósfera) que sostienen la actividad económica y el bienestar humano a través de los servicios ecosistémicos que generan.