Una etiqueta de huella de carbono es un sello o declaración gráfica que figura en un producto o servicio e informa de la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos a lo largo de su ciclo de vida, expresada normalmente en kilogramos de CO2 equivalente (kg CO2e). Su finalidad es facilitar a las personas consumidoras la comparación ambiental entre alternativas y animar a las empresas a reducir sus emisiones.
Sirve para aportar transparencia, sensibilizar sobre la relación entre consumo y clima y diferenciar productos en el mercado. Aplica a fabricantes y marcas que han calculado la huella de carbono de producto (PCF) y quieren comunicarla, así como a quienes avanzan hacia la carbono neutralidad de producto.
Entre sus beneficios están la confianza del consumidor, el apoyo al cumplimiento normativo y el estímulo a la reducción continua. Como críticas, la proliferación de sellos puede generar confusión, las etiquetas sin verificación robusta abren la puerta al greenwashing y las distintas metodologías dificultan la comparabilidad entre mercados. Por eso la UE ha reforzado el control de las alegaciones ambientales y, a través del Reglamento de Diseño Ecológico (ESPR) y el Pasaporte Digital de Producto, avanza hacia una información ambiental más armonizada y digital (por ejemplo mediante códigos QR).
En Manglai ayudamos a las empresas a calcular la huella de carbono de sus productos con metodologías robustas y a comunicarla con rigor. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
Normativa y novedades de producto, una vez al mes.
Empresas que confían en nosotros
La evaluación de escasez hídrica analiza la disponibilidad de agua de un territorio frente a la demanda de los distintos sectores, para diagnosticar el estrés hídrico y anticipar riesgos.
La externalización del consumo de agua es el fenómeno por el que un territorio o empresa traslada a otras regiones la huella hídrica necesaria para producir los bienes que consume, a través del comercio de agua virtual.
El fin de la condición de residuo (End of Waste) marca el momento en que un material recuperado deja de ser residuo y pasa a ser producto o materia prima secundaria, conforme al artículo 5 de la Directiva 2008/98/CE y a la Ley 7/2022.