El transporte sostenible es un sistema de movilidad de personas y mercancías que satisface las necesidades actuales de desplazamiento minimizando su impacto ambiental, social y económico. En la práctica, un transporte sostenible reduce o elimina la dependencia de los combustibles fósiles, recorta las emisiones de gases de efecto invernadero y mejora la eficiencia en el uso de los recursos.
Se apoya en cuatro grandes principios:
El sector del transporte es uno de los principales emisores de GEI del mundo. Según el Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, AR6 WGIII, 2022), el transporte representó en torno al 23 % de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía, y desde 2010 sus emisiones han crecido más rápido que las de cualquier otro sector de uso final.
Por eso, medir y gestionar la huella de carbono del transporte es crucial para alcanzar los objetivos de descarbonización y mitigar el cambio climático. La norma ISO 14083 ofrece un marco específico para cuantificar las emisiones de las operaciones de transporte y logística.
Algunos modos se consideran más sostenibles que otros según la distancia, el número de pasajeros o mercancías y la tecnología empleada.
Autobuses, trenes y metros transportan a más personas con menos energía por pasajero que el vehículo privado. La electrificación de las flotas reduce aún más las emisiones.
Caminar o usar la bicicleta son opciones saludables y con impacto ambiental nulo en emisiones directas. Los carriles bici y las zonas peatonales son clave para fomentarla.
Los vehículos eléctricos (de batería o de pila de combustible) no emiten gases de escape, mejoran la calidad del aire urbano y reducen la dependencia de los combustibles fósiles. Su huella real depende del origen de la electricidad con la que se cargan.
Esenciales para el comercio internacional, generan un impacto considerable. Los combustibles alternativos, la mejora de la eficiencia y la optimización de rutas son vías para reducirlo.
Impulsar la transición exige un marco regulatorio sólido. En la UE destacan el paquete Fit for 55 y el fin de la venta de coches nuevos de combustión previsto para 2035. Entre las medidas clave figuran:
El futuro pasa por la innovación tecnológica, la colaboración público-privada y un cambio en los patrones de movilidad. La digitalización, la electrificación y la movilidad compartida (como el carpool) serán claves para un sistema eficiente y resiliente.
Calcular las emisiones del transporte es uno de los pasos más importantes para reducir la huella de carbono de una empresa, sobre todo en el Alcance 3. En Manglai ayudamos a las empresas a medir su huella de carbono y a preparar su información de sostenibilidad. Descubre cómo Manglai puede ayudarte.
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La trazabilidad de residuos es el seguimiento documentado de cada residuo desde que se genera hasta su tratamiento final en una instalación autorizada, una pieza clave de la economía circular y del control ambiental.
Un vertedero de inertes es una instalación de eliminación controlada que solo admite residuos que no se transforman ni contaminan, como escombros y áridos de construcción y demolición.
La Water Footprint Network (WFN) es una fundación internacional sin ánimo de lucro, creada en 2008 en los Países Bajos, que desarrolla y difunde el estándar de cálculo de la huella hídrica.